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S.TRIGUERO
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miércoles, 17 de diciembre de 2008 |
Pocas fiestas hacen tanto ruido como el que provoca a su paso la Virgen del Castillo. Ruido que se saluda a pie de calle y desde los balcones con sentida emoción. Ruido que anuncian alabarderos, tamboreros y arcabuceros al paso de una imagen ante la que todos los yeclanos se postran. Ruido provocado por el saludo con salvas de un pueblo que profesa especial devoción por su patrona.
Hoy arrancan las fiestas patronales de Yecla en honor a la Virgen del Castillo, una manifestación festiva con más de tres siglos de tradición a sus espaldas, que poco ha cambiado en el tiempo, siempre respetuosa con los acontecimientos históricos que la vieron nacer: corría el año 1642, cuando el capitán Martín Soriano Zaplana decició reclutar a un centenar de yeclanos para marchar a la Guerra de Cataluña. |
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S.TRIGUERO
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miércoles, 17 de diciembre de 2008 |
El alcalde de Yecla se ha propuesto seguir promocionando unas fiestas que pasan por ser desconocidas para muchos, pero que poco a poco se están abriendo al público, exponiendo una riqueza que Juan Miguel Benedito defiende por ser patrimonio histórico. ¿Cómo se presentan las fiestas este año? Bastante bien. Hemos realizado una campaña promocional para dar a conocer nuestras fiestas en la Región, donde son unas grandes desconocidas a pesar de los más de trescientos años de tradición que tienen a sus espaldas.
Son unas fiestas rodeadas de pólvora y frío, una representación histórica que es difícil encontrar en otros puntos de España, por el alarde de armas que se hace, el fervor con el que se vive y por defender un rico patrimonio, tan interesante como pueda ser el cultural o medio ambiental. |
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S.TRIGUERO
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miércoles, 17 de diciembre de 2008 |
A pesar de la gran cantidad de pólvora y el tipo de arma que se utiliza, un arcabuz de culata de madera y boquilla de latón con forma de copa abierta por la que se dispara de forma ruidosa dejando un fogonazo de humo a su paso, las fiestas patronales de Yecla se caracterizan por su seguridad. Este año, los setecientos arcabuceros asociados en alguna de las quince escuadras que participan en las fiestas, todos ellos ataviados con su uniforme reglamentario (sombrero negro del que penden cuatro bolas, pantalón y corbata de lazo, camisa blanca y fajín rematado con borlas celestes), utilizarán 5.000 kilogramos de pólvora durante las fiestas. La seguridad está garantizada gracias a que se respeta la normativa respecto al uso de este tipo de armas. Cada uno de los arcabuces pasa una inspección y revisión técnicas exhaustiva que dirige el propio Ejército. |
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